Por qué bostezamos (y por qué es contagioso)
Es una de esas acciones universales que todos hacemos pero que pocos entienden realmente. Bostezamos cuando tenemos sueño, cuando nos aburrimos, cuando vemos a alguien más bostezar, e incluso cuando leemos sobre el bostezo (como probablemente estés haciendo ahora). Pero, ¿para qué sirve realmente? ¿Y por qué es tan contagioso?
Teorías sobre el bostezo
Durante siglos, la teoría más aceptada era que bostezamos para aumentar los niveles de oxígeno en la sangre y eliminar el dióxido de carbono. Parecía lógico: cuando tenemos sueño, nuestra respiración se vuelve más superficial, y un bostezo profundo "reiniciaría" el sistema. Sin embargo, estudios de la Universidad de Maryland en la década de 1980 demostraron que los niveles de oxígeno no cambian significativamente al bostezar, descartando esta teoría.
La explicación más aceptada hoy en día es que el bostezo enfría el cerebro. Cuando bostezamos, realizamos una inhalación profunda de aire fresco que enfría la sangre que circula hacia el cerebro. Este enfriamiento mejora la eficiencia neuronal y la capacidad de concentración. Por eso bostezamos más cuando tenemos sueño (el cerebro se calienta con la fatiga), cuando nos aburrimos (el cerebro se "sobrecalienta" por falta de estímulos) y cuando estamos en ambientes cálidos.
Un estudio de 2016 publicado en la revista Physiology & Behavior demostró que las personas bostezan menos en climas fríos, lo que apoya esta teoría. Incluso hay evidencia de que los peces y las aves también bostezan para regular la temperatura de su cerebro.
El misterio del bostezo contagioso
Este es el aspecto más fascinante. El bostezo contagioso está directamente relacionado con la empatía y las habilidades sociales. Los estudios con resonancia magnética funcional muestran que cuando vemos a alguien bostezar, se activan las mismas áreas del cerebro que se activan cuando procesamos emociones ajenas: la corteza prefrontal medial y la unión temporoparietal.
Las personas con mayor capacidad empática son más propensas al bostezo contagioso. Los niños menores de 4 años no lo hacen porque aún no han desarrollado completamente la "teoría de la mente" (la capacidad de entender que otras personas tienen pensamientos y sentimientos diferentes a los propios). Las personas con trastornos del espectro autista, que suelen tener dificultades con la empatía, también muestran menos tendencia al contagio del bostezo.
Curiosamente, los perros también pueden "contagiarse" del bostezo de sus dueños, pero no del bostezo de extraños. Esto sugiere que el bostezo contagioso está vinculado a los vínculos emocionales, no solo a un reflejo visual.
Así que si bostezaste al leer esto, no te preocupes: significa que tu cerebro social funciona perfectamente. O tal vez solo hace calor en la habitación.